
La melisa, con un exquisito aroma a cítrico, tiene diversos usos: medicinales, culinarios y aromáticos.
Por sus efectos sedativos, la melisa se ha empleado para tratar los dolores menstruales y las cefaleas, para curar heridas, facilitar la digestión, prevenir el insomnio y calmar los nervios.
Estimula el hígado y la vesícula biliar y facilita la digestión y la absorción. También palia las nauseas, la colitis, el cólico y el síndrome de colon irritable. Tiene propiedades antibacterianas, antivirales y mucolíticas y resulta óptima para tratar la tos y los resfriados infantiles. Por vía tópica, alivia las hinchazones, los moretones, las mordeduras y las boqueras.





