
Debido a sus propiedades antibacteriales, el arandano se ha convertido en un remedio famoso para tratar las infecciones del tracto urinario y las piedras del riñón.
Los arandanos son un fuente tan valiosa de vitamina C que pueden combatir el escorbuto, como revelaron los indios americanos incrementa la acidez natural de la orina y de este modo impide que proliferen las bacterias. Por eso, los arandanos no son muy eficaces contra las cistitis. Como son ricos en antioxidantes, también contribuyen a protegernos de los resfriados y de otras enfermedades como el cáncer







